"El mundo era tan reciente,
que muchas cosas carecían de nombre,
y para mencionarlas
había que señalarlas con el dedo."
100 Años...

sábado, 17 de febrero de 2018

SOY BUENA



SOY BUENA   - Reflexionando.
                          - Plantando romero, menta y otras yerbas.
                          - Pidiendo ayuda (bueno, más o menos).
                          - Haciendo listas.
                          - Sacando fotos de pequeños momentos.
                          - Oliendo rosas.
                          - Cosiendo ruedos.
                          - Cebando mates.
                          - Pintando mandalas.
                          - Horneando pan casero y bizcochuelo.
                          - Mandando mails.
                          - Bordando.
                          - Chateando con emogis.
                          - Dibujando.
                          - Bailando cumbia.
                          - Sabiendo lo necesario.
                          - Tomando helado.

 Soy buena regando las flores mi balcón por la mañana mientras les digo 'buen día';
 Soy buena mirando para adelante, tal vez algún día me creas que tengo miedo, que
 sé poco, que dudé demasiado de todo, que me costó hablar y hablarte, que temblé 
 frente al escenario  muchas veces y que le hago frente a mil fantasmas que buscan esconderme.

 Pero que también hice muchos caminos en uno y volví a empezar, que todo lo bueno 
 se construye riendo, y que ojalá lo bueno tuyo y mío se junten. Y que por fin los 
 fantasmas  se escondan de miedo, a tanto cariño.



                 



viernes, 16 de febrero de 2018

Crónica 4



  La danza abre inserciones. El cuerpo ante el movimiento tiene la doble opción de abrirse a su máxima expresión o replegar la musculatura hacia el centro. Esto último no es malo, el ser está buscando hallarse, encontrar el eje y mantener equilibrio mientras procesa información de movimiento. Coordinar las partes: espacio - cuerpo - musicalidad.
  
  Sin embargo, la magia ocurre cuando no pensamos. Cuando dejamos que simplemente acontezca, el cuerpo tiene memoria y registra todo, pero también registra el miedo- procesa los pensamientos. Particularmente creo que muchas de las lesiones que suceden en la danza tienen que ver con esto, (más allá del desgaste natural, exceso de actividad o desconocimiento técnico), existe un exceso de pensamiento, en lugar de simplemente 'estar allí', 'ser el movimiento', no hacerlo, sino SER.





jueves, 1 de febrero de 2018


Eh mi novia sí sabe 
como se baila la cumbia 
y al sonar los tambores 
si no la invito me invita ella 


Y como enamorados 
yo la voy apretando 
me voy acomodando 
para bailar todo el tiempo así 







Ella que es bailadora 
de la cumbia señora 
que dice que me adora 
pero apretao no se baila cumbia 

Se me suelta y se aparta 
se agarra su pollera 
y al menear su cadera cubriendo altanera me dice,


me dice baila, baila. 




domingo, 28 de enero de 2018






A este eclipse que soy no le caben horas muertas
sólo minutos por venir
llenos de amor y aventura.







martes, 2 de enero de 2018



Romper los cercos, aventurarse a lo nuevo.
En movimiento siempre
Volver a intentar
Darlo todo por perdido y ganado a la vez.

Bailar hasta que se ausente el miedo
Seguir el deseo
Caminar mi verdad y ser esa guía

Moverme con las piedras de lugar
y desconocerme.
Ser

Recordarme en vos.
Tomar lo poco e ir igual
No saber nada, que placer.

Fundirme en eso
y Confiar.




lunes, 25 de diciembre de 2017

IRA DEL HOMBRE


   Roma no era sólo una ciudad sino también una experiencia profundamente anhelada. No era una simple circunstancia histórica y social, sino también una estructura que servía de instrumento de salvación. Era el triunfo del hombre al cabo de una larga brega, porque era el triunfo de la vida en el recinto amurallado.
   Lo importante y lo más evidente de la ciudad eran las murallas. Ellas separaban a la especie humana de todo un pasado de miedos y espantos originales. En cierto modo separaban la ciudad de la anticiudad. En la ciudad se refugiaban una humanidad cabal, vigente y racional. En la anticiudad, en cambio, estaban los miedos originales encarnados en el rayo, el relámpago y el trueno y, detrás, la ira de dios. Adentro se daba la vida, aunque sometida a límites y concretada en moral y conducta. Afuera estaba la otra vida sumergida en el azar de lo fasto y nefasto, el maíz y la maleza y todo ello mezclado con una muerte inoportuna e imprevista. El ciudadano, en cambio, tenía su muerte prevista. Afuera era cosa de morir a la intemperie, expuesto al capricho de la ira. Pero en la ciudad se ganaba la seguridad de que eso no iba a ocurrir. Claro que se trataba de una seguridad material y, por tanto, superficial, en la que no entraba la intimidad y la plegaria, sino el médico o el Estado. Por eso la religión se desvincula de su dios y se convierte en una forma de conducta, confiada a los dioses menores que son las profesiones. Los técnicos reemplazan paulatinamente a los sacerdotes.



AMÉRICA PROFUNDA
Rodolfo Kusch