"El mundo era tan reciente,
que muchas cosas carecían de nombre,
y para mencionarlas
había que señalarlas con el dedo."
100 Años...

lunes, 25 de diciembre de 2017

IRA DEL HOMBRE


   Roma no era sólo una ciudad sino también una experiencia profundamente anhelada. No era una simple circunstancia histórica y social, sino también una estructura que servía de instrumento de salvación. Era el triunfo del hombre al cabo de una larga brega, porque era el triunfo de la vida en el recinto amurallado.
   Lo importante y lo más evidente de la ciudad eran las murallas. Ellas separaban a la especie humana de todo un pasado de miedos y espantos originales. En cierto modo separaban la ciudad de la anticiudad. En la ciudad se refugiaban una humanidad cabal, vigente y racional. En la anticiudad, en cambio, estaban los miedos originales encarnados en el rayo, el relámpago y el trueno y, detrás, la ira de dios. Adentro se daba la vida, aunque sometida a límites y concretada en moral y conducta. Afuera estaba la otra vida sumergida en el azar de lo fasto y nefasto, el maíz y la maleza y todo ello mezclado con una muerte inoportuna e imprevista. El ciudadano, en cambio, tenía su muerte prevista. Afuera era cosa de morir a la intemperie, expuesto al capricho de la ira. Pero en la ciudad se ganaba la seguridad de que eso no iba a ocurrir. Claro que se trataba de una seguridad material y, por tanto, superficial, en la que no entraba la intimidad y la plegaria, sino el médico o el Estado. Por eso la religión se desvincula de su dios y se convierte en una forma de conducta, confiada a los dioses menores que son las profesiones. Los técnicos reemplazan paulatinamente a los sacerdotes.



AMÉRICA PROFUNDA
Rodolfo Kusch










martes, 5 de diciembre de 2017

lunes, 20 de noviembre de 2017

Crónica 3


  El camino de Santiago enseña muchas cosas. Es una profunda y maravillosa metáfora de la vida. Yo viví 38 días y 14 kilos de mochila, entre personas y valles descubrí una fortaleza personal que desconocía. La naturaleza y el cariño de mis compañerxs de camino moldeó mi confianza en la vida. Yo no era 'meritoriamente' la persona para estar allí, sin trabajo, habiendo abandonado todo para estudiar danza con 28 años, una tarjeta de crédito prestada y 300 euros en mano para 51 días, comprendí que el dinero no es impedimento para cruzar el mar de mis miedos. La aventura siempre allí, al otro lado de lo que conozco. La gran danza de la vida. El viaje caminado a través de mis emociones. El ojo del dragón.



sábado, 18 de noviembre de 2017

CRÓNICAS DE DANZA. La experiencia de un cuerpo que baila

 

  Soy bailarina, siempre lo fui. Desde mi primer clase pocos días antes de cumplir 5 años, hasta ahora que con 31 estoy haciendo la carrera, siempre fui eso y eso siempre estuvo ahí.
  Si, 31.

  (....)






martes, 7 de noviembre de 2017




   Me agrada no ser de por acá.
Saber que mi lugar está allá.
Que estoy transitiva en un sitio

Que igual lo hago mío

y lo suelto como si no lo fuera
con la misma entereza.

Me agrada saber que mi origen es más luminoso
que estas paredes
y estos modos pacatos de recibirse.

Que la infancia y la calle siguen ahí
y el olor a rosas del jardín de mi madre.

Los juegos, la danza
y la infancia.

Todo sigue.



sábado, 7 de octubre de 2017

No supe como hacerlo de otra manera
No me salió, y me ahogué en mi propia soledad
Era yo la serpiente q me deglutió...
Era mi propio caballo de Troya
Y hoy tengo q volver a empezar

Recordarme

Y no sé por donde.